Lunes, 31 de Enero 2011
El nombre no es más que una especie de muro no voluntario que impide saber quién es el otro. Después, los nombres que tenemos son cada vez menos importantes, lo que hoy cuenta verdaderamente en el sistema que nos gobierna, y que no sabemos identificar bien, es el número de la tarjeta de crédito.José Saramago”, El Mundo (Suplemento La Revista de El Mundo), Madrid, 25 de enero de 1998
José Saramago en sus palabras
publicado por Fundação Saramago
Viernes, 28 de Enero 2011
En este momento, hay una especie de fragmentación, de pulverización, en la que las ideas no tienen consistencia, en que todo se nos escapa de las manos. Es un periodo negro. Está claro que es un periodo negro, pero esto no es definitivo.“Saramago: ‘Si España va bien, es una excepción, porque el mundo no va bien”,
La Provincia, Las Palmas de Gran Canaria, 15 de abril de 1998
José Saramago en sus palabras
publicado por Fundação Saramago
Jueves, 27 de Enero 2011
Vivimos en una época de gregarismo y con la sensación de que el mundo se ha vuelto inseguro; así, no se vislumbra cómo salir de todo ello porque la razón y la respuesta es una de las palabras más viejas del mundo: el poder. “El paso del gran pesimista”,
Semanario Universidad, San José de Costa Rica, 30 de junio de 2005
José Saramago en sus palabras
publicado por Fundação Saramago
Miércoles, 26 de Enero 2011
La cuestión fundamental en el poder es saber quién lo tiene, cómo llegó a él y para qué o para quiénes lo usa.“La lucidez de Saramago”,
La Prensa (Suplemento semanal
La Prensa Literaria), Managua, 1 de mayo de 2004
José Saramago en sus palabras
publicado por Fundação Saramago
Martes, 25 de Enero 2011
Creímos que con la democracia abandonábamos ciertos miedos, pero los hemos cambiado por otro miedo colectivo y general que nada tiene que ver con la tortura o la censura. Es el constante temor a perder el empleo, un miedo que limita y condiciona totalmente la vida de quien lo padece. Y ese miedo lo alimenta el verdadero gobierno del mundo de hoy, el poder de las multinacionales que lo conforma todo a su propia lógica. Una lógica que impone un peligroso acriticismo que crece como una mancha de aceite por todo el mundo. Parece que la norma es no pensar, no reaccionar, no criticar.“Saramago, el pesimista utópico”, Turia, Teruel, nº 57, 2001
José Saramago en sus palabras
publicado por Fundação Saramago