Viernes, 29 de Mayo 2009
Todos los días desaparecen especies animales y vegetales, idiomas, oficios. Los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Cada día hay una minoría que sabe más y una minoría que sabe menos. La ignorancia se expande de forma aterradora. Tenemos un gravísimo problema en la redistribución de la riqueza. La explotación ha llegado a extremos diabólicos. Las multinacionales dominan o mundo. No sé si son las sombras o las imágenes las que nos ocultan la realidad. Podemos discutir sobre el tema infinitamente, lo cierto es que hemos perdido capacidad crítica para analizar lo que pasa en el mundo. De ahí que parezca que estamos encerrados en la caverna de Platón. Abandonamos nuestra responsabilidad de pensar, de actuar. Nos convertimos en seres inertes sin la capacidad de indignación, de inconformismo y de protesta que nos caracterizó durante muchos años. Estamos llegando al fin de una civilización y no me gusta la que se anuncia. El neoliberalismo, en mi opinión, es un nuevo totalitarismo disfrazado de democracia, de la que no se mantienen nada más que las apariencias. El centro comercial es el símbolo de ese nuevo mundo. Pero hay otro pequeño mundo que desaparece, el de las pequeñas industrias y de la artesanía. Está claro que todo tiene que morir, pero hay gente que, mientras vive, tiende a construir su propia felicidad, y esos son eliminados. Pierden la batalla por la supervivencia, no soportan vivir según las reglas del sistema. Se van como vencidos, pero con la dignidad intacta, simplemente diciendo que se retiran porque no quieren este mundo.

publicado por Fundação Saramago
Jueves, 28 de Mayo 2009
Baltasar Garzón es una de las personas con más peso específico que ha producido la sociedad española en la última mitad del siglo XX. Al Juez Garzón le debemos algunos de los momentos más luminosamente democráticos que hemos conocido: el procesamiento del general Pinochet y la investigación contra los crímenes de la guerra y del franquismo. En este segundo caso, Garzón consideraba que Franco y otros 44 miembros de sus gobiernos y de la Falange cometieron "delitos contra Altos Organismos de la Nación" y también de "detención ilegal con desaparición forzada de personas en un marco de crímenes contra la humanidad". Pues bien, la investigación contra estos crímenes ha exasperado a los franquistas, que en España todavía los hay, hasta el punto de querellarse contra Garzón, al que acusan de prevaricar porque inició procesos, dicen, a sabiendas de que los responsables estaban muertos. Firma la querella un tal Bernard, antiguo mandamás de Fuerza Nueva, grupo ultraderechista muy activo en la represión de antifranquistas, y actual presidente de una asociación sindical que cínicamente dice "defender" el estado de Derecho y que copió el nombre de la italiana Manos Limpias de inolvidable recuerdo.

¿Qué ha hecho Baltasar Garzón? Desde fuera de las asociaciones judiciales, con sus rencillas y enfrentamientos, desde fuera de la furia política que sienten los franquistas contra las iniciativas que adopte la sociedad para limpiarse de la dictadura, lo que vemos es una actuación que introduce el sentido común en los tribunales. Hay un juez valiente que en vez de enredarse en leyes para justificar silencios y omisiones busca los resquicios que las leyes permiten para que a las víctimas de la guerra y del franquismo se les reconozcan derechos y se esclarezca su memoria. Garzón entendió que tenían derecho a recuperar los cuerpos enterrados en fosas comunes, o a saber donde están los entonces niños que fueron separados con violencia de sus familias, por eso puso en marcha un proceso que luego se ha seguido en otras instancias, pero él fue el precursor y eso no se perdona. Lo terrible, lo incomprensible, es que los herederos del franquismo hayan encontrado eco en el Tribunal Supremo de España, donde Garzón tendrá que declarar como imputado por la causa contra el franquismo. Dice el Supremo que "sin valorar ni prejuzgar lo sucedido, entiende que no se dan las condiciones para rechazar la admisión a trámite de esta querella”, que la hipótesis de prevaricación no es ni absurda ni irracional. Eso es lo que dicen cinco magistrados, cinco, del Supremo. A ver ahora qué dice la sociedad española, siempre tan apasionada cuando de defender causas justas se trata. ¿Dejará, sin hacer oír su voz, que Fuerza Nueva, perdón, Manos Limpias, use y abuse del Derecho? ¿Permitirá, sin protestas, que conceptos como Estado de Derecho, por el que tanto lucharon los antifranquistas, sean utilizados contra las víctimas, para que una vez más queden en el olvido? Ya no se trata de Garzón, de cuya amistad me honro, es que no nos tomen el pelo. Prevaricar no es actuar para ensanchar el Derecho, prevaricar es no haber actuado antes. Y mofarse de la justicia es aceptar como normal que los franquistas vengan a dar lecciones de escrúpulo democrático.

publicado por Fundação Saramago
Miércoles, 27 de Mayo 2009
Ayer fueron armas, hoy son notas de música. Luego avanzamos. La idea, según creo haber entendido, fue de la Fundación Calouste Gulbenkian y luego se sumaron el Ayuntamiento de Amadora y el Conservatorio Nacional. Se trataba de reunir a niños que viven en barrios degradados y enseñarles música y a tocar un instrumento. El propósito no era original, baste recordar la reciente revelación de la orquesta juvenil de Venezuela, ahora conocida en todo el mundo, pero si hubiera sido un error de partida seguir o imitar una idea mala, nociva, de alguna manera perjudicial, esta valdría su peso en oro en caso de que una idea tan rica de contenido pudiese ser pesada. Acabo de ver un video en el que se presentan unas cuantas niños, de color la mayor parte, en torno a instrumentos en que ni en sueños les habrían puesto alguna vez las manos encima, manejando arcos y llaves con una facilidad para mí asombrosa, y fue inevitable que recordara el tiempo, no mucho, en que frecuenté la Academia de Amadores de Música, donde no hice más que balbucear unos vagos solfeos y tropezar con los dedos en el teclado de un piano. (Mi futuro no estaba ahí.) E incluso cuando el futuro de todas esas criaturas no acabe siendo la música, tengo la seguridad de que nunca olvidarán las horas pasadas en la sala de ensayos y menos aún, creo, los caminos para llegar hasta ahí, cargando ellos mismos las cajas de sus instrumentos, pequeñas si son para una flauta, manejables si contienen un violín, menos cómodas si de un violoncelo se trata. La gravedad de esos rostros, también cuando la boca se les abría en sonrisas, la luz de aquellas miradas, la ponderación con que respondían a las preguntas, me confirmaron una vieja idea, la de que la felicidad es una cosa muy seria. Compenetrados, atentísimos, ensayaban unos cuantos compases de la Novena de Beethoven. Creo que los que lean estas páginas estarán de acuerdo comigo si les digo que es un buen principio de vida.

publicado por Fundação Saramago
Martes, 26 de Mayo 2009
El negocio de las armas, sujeto a la legalidad más o menos flexible de cada país o de simple y descarado contrabando, no está en crisis. Es decir, la tan hablada y sufrida crisis que viene destrozando física y moralmente a la población del planeta no toca a todos. Por todas partes, aquí, allí, los sin trabajo se cuenta por millones, todos los días millares de empresas se declaran en quiebra y cierran las puertas, pero no consta que ni un sólo obrero de una fábrica de armas haya sido despedido. Trabajar en una fábrica de armas es un seguro de vida. Ya sabemos que los ejércitos necesitan armarse, substituir por armas nuevas y más mortíferas (de eso se trata) los antiguos arsenales que tuvieron su tiempo pero ya no satisfacen las necesidades de la vida moderna. Así, parece evidente que los gobiernos de los países exportadores deberían controlar severamente la producción y la comercialización de las armas que fabrican. Ocurre, sin embargo, que unos no lo hacen y otros miran a otro lado. Hablo de gobiernos porque es difícil creer que, siguiendo el modelo de las instalaciones industriales más o menos ocultas que abastecen el narcotráfico, existan en el mundo fábricas clandestinas de armamento. De este modo, no hay una pistola que, por decirlo así, no vaya tácitamente certificada por el respectivo, aunque invisible, sello oficial. Cuando en un continente como el sudamericano, por ejemplo, se calcula que hay más de 80 millones de armas, es imposible no pensar en la complicidad mal disimulada de los gobiernos, tanto de los exportadores como de los importadores. Se dice que la culpa, por lo menos en parte, es del contrabando a gran escala, olvidando que para hacer contrabando de algo es condición sine qua non que ese algo exista. La nada no es materia de contrabando.Toda la vida he estado a la espera de ver una huelga de brazos caídos en una fábrica de armamento, inútilmente esperé, porque tal prodigio nunca ocurrió ni ocurrirá. Y era esa mi pobre y única esperanza de que la humanidad todavía fuese capaz de mudar de camino, de rumbo, de destino.

publicado por Fundação Saramago
Lunes, 25 de Mayo 2009

Más o menos al principio de los años 70, cuando no era nada más que un escritor principiante, un editor de Lisboa tuvo la insólita idea de pedirme que escribiera un cuento para niños. No estaba yo nada seguro de poder desempeñar dignamente el encargo, por eso, además de la historia de una flor que se estaba muriendo por la falta de unas gotas de agua, traté de curarme en salud poniendo al narrador a pedir disculpas por no saber escribir historias para la gente menuda, a la que, por otro lado, diplomáticamente, convidaba a reescribir con sus propias palabras el cuento que yo les contaba. El hijo pequeño de una amiga, a quien tuve el atrevimiento de regalarle el librito, confirmó sin piedad mi sospecha: “Realmente”, le dijo a la madre, “él no sabe escribir historias para niños”. Aguanté el golpe e intenté no pensar más en aquella frustrada tentativa de llegar a reunirme con los hermanos Grimm en el paraíso de los cuentos infantiles. Pasó el tiempo, escribí otros libros que tuvieron mejor suerte, y un día recibí una llamada telefónica de mi editor Zeferino Coelho comunicándome que estaba pensando reeditar mi cuento para niños. Le dije que debía de haber una equivocación, porque yo nunca había escrito nada para niños. Es decir, se me había olvidado totalmente el infausto acontecimiento. Y así fue, hay que decirlo, como comenzó la segunda vida de “La mayor flor del mundo”, ahora con la bendición de los extraordinarias collages que João Caetano hizo para la nueva edición y que contribuyeron de manera definitiva para su éxito. Miles de nuevas historias (miles, sí, no exagero) han sido escritas en las escuelas primarias de Portugal, España y medio mundo, miles de versiones en las que miles de niños han demostrado su capacidad creadora, no sólo como pequeños narradores, sino también como incipientes ilustradores. Al final, el hijo de mi amiga no tenía razón, el cuento, de transparente sencillez, había encontrado sus lectores. Pero las cosas no se quedaron por ahí. Hace algunos años, Juan Pablo Etcheverry y Chelo Loureiro, que viven en Galicia y trabajan en el cine, me buscaron con el proyecto de hacer de la “Flor” una animación en plastilina, para la que Emilio Aragón ya había compuesto una hermosa música. Me pareció interesante la idea, les di la autorización que pedían y, pasado el tiempo necesario, inútil decir que después de muchos sacrificios y dificultades, el corto fue estrenado. Yo mismo aparezco, con sombrero y bastante favorecido en la edad. Son quince minutos de la mejor animación, que el público ha aplaudido y premiado en salas y festivales de cine, como en el pasado recientemente, en Japón y Alaska. Como ahora, con el premio que acaba de serle atribuido en el Festival de Cine Ecológico de Tenerife, felizmente resucitado tras una parada forzosa de algunos años. Chelo ha venido a nuestra casa, nos ha traído el premio, una escultura representando una planta que parece que quiere ascender hasta el sol y que, muy probablemente, continuará su existencia en la Casa dos Bicos, en Lisboa, para mostrar como en este mundo todo está ligado a todo, sueño, creación, obra. Es lo que nos salva, el trabajo.

Enlace para ver película:

http://flocos.tv/curta/a-flor-mais-grande-do-mundo/


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