Jueves, 19 de Febrero 2009
Si yo pudiera, cerraría todos los zoológicos del mundo. Si yo pudiera, prohibiría la utilización de animales en los espectáculos de circo. No debo ser el único que piensa así, pero me arriesgo a recibir la protesta, la indignación, la ira de la mayoría a los que les encanta ver animales detrás de verjas o en espacios donde apenas pueden moverse como les pide su naturaleza. Esto en lo que tiene que ver con los zoológicos. Más deprimentes que esos parques, son los espectáculos de circo que consiguen la proeza de hacer ridículos los patéticos perros vestidos con faldas, las focas aplaudiendo con las aletas, los caballos empenachados, los macacos en bicicleta, los leones saltando arcos, las mulas entrenadas para perseguir figurantes vestidos de negro, los elefantes haciendo equilibrio sobre esferas de metal móviles. Que es divertido, a los niños les encanta, dicen los padres, quienes, para completa educación de sus vástagos, deberían llevarlos también a las sesiones de entrenamiento (¿o de tortura?) suportadas hasta la agonía por los pobres animales, víctimas inermes de la crueldad humana. Los padres también dicen que las visitas al zoológico son altamente instructivas. Tal vez lo hayan sido en el pasado, e incluso así lo dudo, pero hoy, gracias a los innúmeros documentales sobre la vida animal que las televisiones pasan a todas horas, si es educación lo que se pretende, ahí está a la espera.susi_336Se podrá preguntar a propósito de qué viene esto, y responderé ya. En el zoológico de Barcelona hay una elefanta solitaria que se está muriendo de pena y de las enfermedades, principalmente infecciones intestinales, que más pronto o más tarde atacan a los animales privados de libertad. La pena que sufre, no es difícil imaginarlo, es consecuencia de la reciente muerte de otra elefanta que con la Susi (este es el nombre que le pusieron a la triste abandonada) compartía en un más que reducido espacio. El suelo que pisa es de cemento, lo peor para las sensibles patas de estos animales que tal vez tengan todavía en la memoria la blandura del suelo de las sabanas africanas. Sé que el mundo tiene problemas más graves que estar ahora preocupándonos con el bienestar de una elefanta, pero la buena reputación de que goza Barcelona comporta obligaciones, y ésta, aunque pueda parecer una exageración mía, es una de ellas. Cuidar a Susi, darle un fin de vida más digno que verla acantonada en un espacio reducidísimo y teniendo que pisar ese suelo del infierno que para ella es el cemento. ¿A quién debo apelar? A la dirección del zoológico? ¿Al ayuntamiento? ¿A la Generalitat?Postdata: Dejo aquí una foto. Igual que en Barcelona hay grupos – gracias - que se apiadan de Susi, en Australia también un ser humano se ha compadecido de un marsupial, víctima de estos últimos incendios. La foto no puede ser más emocionante.

koala


publicado por Fundação Saramago
Martes, 17 de Febrero 2009
Reconozco que la pregunta le podrá sonar algo ofensiva a un oído delicado. ¿Qué es esto? ¿Un simple particular interpelando a un pueblo entero, pediéndole cuentas por el uso de un voto que, para regocijo de una mayoría de derecha cada vez más insolente, acabó haciendo de Berlusconi amo y señor absoluto de Italia y de la conciencia de millones de italianos? Aunque, de verdad, quiero decirlo ya, el más ofendido sea yo. Sí, precisamente yo. Ofendido en mi amor por Italia, por la cultura italiana, por la historia italiana, ofendido, incluso, en mi pertinaz esperanza de que la pesadilla llegue al final y de que Italia puede retomar el exaltador espirito verdiano que fue, durante un tiempo, su mejor definición. Y que no me acusen de estar mezclando gratuitamente música y política, cualquier italiano culto y honrado sabe que tengo razón y porqué.

Acaba de llegar la noticia de la demisión de Walter Veltroni. Bienvenida sea, su Partido Democrático comenzó como una caricatura de partido y acabó, sin palabra ni proyecto, como un convidado de piedra en la escena política. Las esperanzas que en él depositamos fueron defraudadas por su indefinición ideológica y por la fragilidad de su carácter personal. Veltroni es responsable, ciertamente no el único, pero en la coyuntura actual, el mayor, por el debilitamiento de una izquierda de que llegó a presentarse como salvador. Paz a su alma.

Sin embargo no todo está perdido. Es lo que nos dicen el escritor Andrea Camilleri y el filósofo Paolo Flores d’Arcais en un artículo publicado recientemente en “El País”. Hay un trabajo por hacer junto a los millones de italianos que ya han perdido la paciencia viendo a su país siendo arrastrado cada día que pasa al ridículo público. El pequeño partido de Antonio di Pietro, el ex magistrado de Manos Limpias, puede convertirse en el revulsivo que Italia necesita para llegar a una catarsis colectiva que despierte para la acción cívica a lo mejor de la sociedad italiana. Es la hora. Esperemos que lo sea.

publicado por Fundação Saramago
Lunes, 16 de Febrero 2009
A la puerta de Lanzarote, a la puerta de la casa que, si la suerte ayudase, tal vez pudiera llegar a ser la nova casa. A veinte metros de la costa, en Costa Teguise, cuando seguramente ya intercambiaban unos con otros risas y palabras de alegría por haber conseguido llegar a buen puerto, el cayuco se volcó. Habían atravesado los cien kilómetros que separan la isla de la costa africana y acabaron muriendo a veinte metros de la salvación. De los más de treinta inmigrantes a quienes la necesidad extrema obligó a enfrentar los peligros del mar, en su mayoría jóvenes y adolescentes, veinticuatro murieron ahogados, entre ellos una mujer embarazada y algunos niños de pocos años. Seis se salvaron gracias al valor y la abnegación de dos surfistas que se lanzaron al agua y los libraron de una muerte que sin su intervención habría sido inevitable.

Este es, con las palabras más simples y directas que he podido encontrar, el cuadro de lo que ha pasado aquí. No sé que más podría decir. Hoy me faltan las palabras y sobran las emociones. ¿Hasta cuando?

Queda ahora una recomendación: vean el video del que dejo el enlace. Se trata de un corte, que alguien ha colgado en You Tube, de un magnífico programa que sobre el drama de la emigración realizó Marisa Márquez para Televisión Española. El fragmento que circula por la red corresponde a la intervención de Pilar, que se conduele con las víctimas y señala los responsables.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=7hcBeGPKe8U]

publicado por Fundação Saramago
En líneas generales se me conoce como pesimista. Pese a lo que alguna vez haya podido parecer, dada la insistencia con que afirmo mi radical escepticismo sobre la posibilidad de alguna mejora efectiva y substancial de la especie en aquello que en tiempos no muy distantes se llamó progreso moral, preferiría ser optimista, aunque fuera sólo para conservar la esperanza de que el sol, porque ha nacido todos los días hasta hoy, nacerá también mañana. Nacerá, pero llegará también el día en que se acabe. El motivo de estas reflexiones de apertura es el mal trato conyugal o extraconyugal, la insana persecución de la mujer por el hombre, sea marido, novio o amante. La mujer, históricamente sometida al poder masculino, ha sido reducida a algo sin mayor utilidad que la de ser criada del hombre y simple restauradora de su fuerza de trabajo, e, incluso ahora, cuando la vemos por todas partes, liberada de algunas ataduras, ejercer actividades que la vanidad masculina presumía que eran exclusivas del varón, parece que no queremos enterarnos de que la abrumadora mayoría de las mujeres siguen viviendo dentro de un sistema de relaciones poco menos que medievales. Son apaleadas, brutalizadas sexualmente, esclavizadas por tradiciones, costumbres y obligaciones que ellas no eligieron y que siguen manteniéndolas sometidas a la tiranía masculina. Y, cuando llega la hora, las matan.

La escuela finge ignorar esta realidad, lo que no puede sorprendernos si pensamos que la capacidad formativa de la enseñanza se encuentra reducida al cero absoluto. La familia, lugar por excelencia de todas las contradicciones, nido perfecto de egoísmos, empresa en quiebra permanente, está viviendo la más grave crisis de toda su historia. Los Estados parten del exacto principio de que todos tendremos que morir y de que las mujeres no podrían ser excepción. Para algunas imaginaciones delirantes, morir a manos del marido, del novio o del amante, a tiros o a navajazos, tal vez sea la mayor prueba de amor mutuo, él matando, ella muriendo. Para las tinieblas de la mente humana todo es posible.

¿Qué hacer? Otros lo sabrán aunque no lo hayan dicho. Puesto que la delicada sociedad en que vivimos se escandalizaría con medidas de exclusión permanente para los autores de este tipo de crímenes, por lo menos que se agraven hasta el máximo las penas de prisión, excluyendo drásticamente las reducciones de pena por buen comportamiento. Por buen comportamiento, por favor, no me hagan reír.

publicado por Fundação Saramago
Jueves, 12 de Febrero 2009
Meter una langosta viva en agua hirviendo y cocerla es una vieja práctica culinaria en el mundo occidental. Parece que si la langosta fuera muerta al baño, el sabor final sería diferente, para peor. Hay también quien diga que el rubicundo color rojizo con el que el crustáceo sale de la cazuela se debe justamente a la altísima temperatura del agua. No lo sé, hablo de oídas, soy incapaz de freír convenientemente un huevo. Un día vi en un documental como alimentan a los pollos, como los matan y destrozan, y poco me faltó para vomitar. Y otro día, que no se me borra de la memoria, leí en una revista un artículo sobre la utilidad de los conejos en las fábricas de cosméticos, y así supe que las pruebas para evitar cualquier posible irritación causada por los ingredientes de los champus se realizan aplicándolos directamente en los ojos a estos animales, según el estilo del nefasto Dr. Muerte, que inyectaba petróleo en el corazón de sus víctimas. Ahora, una corta noticia aparecida en los periódicos me informa de que, en China, las plumas de aves destinadas al relleno de las almohadas se arrancan así mismo, al vivo, después de limpias, desinfectadas y exportadas para delicia de las sociedades civilizadas que saben lo que es bueno y está de moda. No lo comento, no merece la pena, estas plumas bastan.

publicado por Fundação Saramago
Enlaces
Buscar
 
Entradas recientes

Soy tan pesimista que cre...

Não são os políticos os q...

[Não escrevo] por amor, m...

Homem novo

Problemas de hombres

En el centenario de Álvar...

Dona Canô

El Perro da tres vueltas

El aviador que salvó Bada...

"Entra, has encontrado tu...

Archivo

Septiembre 2013

Mayo 2013

Abril 2013

Febrero 2013

Diciembre 2012

Agosto 2012

Mayo 2012

Abril 2012

Febrero 2012

Enero 2012

Diciembre 2011

Noviembre 2011

Octubre 2011

Septiembre 2011

Agosto 2011

Julio 2011

Junio 2011

Mayo 2011

Abril 2011

Marzo 2011

Febrero 2011

Enero 2011

Diciembre 2010

Noviembre 2010

Octubre 2010

Septiembre 2010

Agosto 2010

Julio 2010

Junio 2010

Mayo 2010

Febrero 2010

Enero 2010

Diciembre 2009

Noviembre 2009

Octubre 2009

Septiembre 2009

Agosto 2009

Julio 2009

Junio 2009

Mayo 2009

Abril 2009

Marzo 2009

Febrero 2009

Enero 2009

Diciembre 2008

Noviembre 2008

Octubre 2008

Septiembre 2008

Categorias

todas as tags

Suscribir RSS