Martes, 28 de Octubre 2008
La historia de la adaptación de Ensayo sobre la ceguera al cine ha pasado por altos y bajos desde que Fernando Meirelles, más o menos en torno al año 1997, le preguntó a Luiz Schwarcz, mi editor brasileño, si yo estaría interesado en cederle los respectivos derechos. Recibió como respuesta una perentoria negativa: no. Mientras tanto, en la oficina de mi agente literaria en Bad Homburg, Frankfurt, comenzaron a llover, y llovieron durante años, cartas, correos electrónicos, llamadas telefónicas, mensajes de todas las especies de productores de otros países, sobre todo de Estados Unidos, con la misma pregunta. A todos mandé dar la respuesta conocida: no. ¿Soberbia por mi parte? No era cuestión de soberbia, simplemente no tenía la seguridad, ni siquiera la esperanza, de que el libro fuese tratado con respeto por aquellos parajes. Y los años pasaron. Un día, acompañados por mi agente, me aparecieron en Lanzarote, directamente desde Toronto, dos canadienses que pretendían hacer la película, Niv Fichman, el productor, y Don McKellar, el guionista. Eran personas jóvenes, ninguno de los dos me recordaba a Cecil B. de Mille, y, después de una conversación franca, sin puertas falsas ni reservas mentales, les entregué el trabajo. Faltaba saber quién sería el director. Otros años tuvieron que pasar hasta el día en que se me preguntó qué pensaba de Fernando Meirelles. Completamente olvidado de lo que había sucedido en aquel ya longincuo año 1997, respondí que pensaba bien. Había visto y me había gustado Ciudad de Dios y El Jardinero Fiel, pero seguía sin asociar el nombre de este director a la persona del otro…Finalmente, el resultado de todo esto ya está aquí. Lleva el título de Blindness, con el que se espera facilitar su relación con el libro en el circuito internacional. No vi ningún motivo para discutir la elección. Hoy, en Lisboa, se presentó este Ensayo sobre la ceguera en imágenes y sonidos. La platea estaba bien servida de periodistas que espero que den buena cuenta del recado. Mañana será el preestreno. Conversamos sobre estos episodios ya históricos y, en cierto momento, Pilar, la más práctica y objetiva de todas las subjetividades que conozco, lanzó una idea: “Desde mi punto de vista, el libro anticipa los efectos de la crisis que estamos sufriendo. Las personas, desesperadas, corriendo por Wall Street, de banco en banco antes de que el dinero se acabe, no son otras que las que se mueven, ciegas, sin rumbo, por la novela y ahora en la película. La diferencia es que no tienen una mujer del médico que las guíe, que las proteja”. Mirándolo bien, la andaluza puede tener razón.

publicado por Fundação Saramago
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