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  <title>Otros Cuadernos de Saramago</title>
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  <updated>2012-05-16T10:17:23Z</updated>
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    <issued>2012-05-16T10:25:01</issued>
    <title>Carlos Fuentes</title>
    <published>2012-05-16T09:27:05Z</published>
    <updated>2012-05-16T10:16:34Z</updated>
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    <content type="html">&lt;p&gt;Carlos Fuentes, creador de la expresión “territorio de La Mancha”, una fórmula afortunada que expresa la diversidad y la complejidad de las vivencias existenciales y culturales que unen la Península Ibérica y América del Sur, acaba de recibir en Toledo el Premio D. Quijote. Lo que sigue es mi homenaje al escritor, al hombre, al amigo.El primer libro de Carlos Fuentes que leí fue “Aura”. Aunque no he vuelto a él, guardo desde aquel día (más de cuarenta años han pasado) la impresión de haber penetrado en un mundo diferente a todo lo que había conocido hasta entonces, una atmósfera compuesta de objetividad realista y de misteriosa magia, en que estos contrarios, en el fondo más aparentes que efectivos, se fundían para crear en el espíritu del lector una vibración singular en todos los aspectos. No han sido muchos los casos en que el encuentro con un libro haya dejado en mi memoria un tan intenso y perenne recuerdo.No era un tiempo en que las literaturas americanas (a las del Sur, me refiero) gozasen de un especial fervor del público ilustrado. Fascinados desde generaciones por las &lt;em&gt;lumières&lt;/em&gt; francesas, hoy empalidecidas, observamos con cierta displicencia (la fingida displicencia de la ignorancia que sufre por tener que reconocerse como tal) lo que se iba haciendo a este lado del río Grande y que, para agravar la situación, aunque pudiera viajar con relativa comodidad a España, apenas se detenía en Portugal. Existían lagunas, libros que simplemente no aparecían en las librerías, y también padecíamos la angustiosa falta de una crítica competente que nos ayudase a encontrar, en lo poco que iba siendo puesto a nuestro alcance, lo mucho de excelente que aquellas literaturas, luchando en tantos casos con dificultades semejantes, iban elaborando. Tal vez en el fondo hubiera otra explicación: los libros viajaban poco, pero nosotros todavía viajábamos menos.Mi primer viaje a México fue para participar, en Morelia, en un congreso sobre la crónica. No tuve tiempo entonces para visitar librerías, pero ya frecuentaba con asiduidad la obra de Carlos Fuentes a través de, por ejemplo, la lectura de libros fundamentales como “La región más trasparente” y “La muerte de Artemio Cruz”. Entonces ya era evidente para mí también que estaba ante un escritor de altísima categoría artística y de una infrecuente riqueza conceptual. Más tarde, otra novela extraordinaria, “Terra nostra” me abrió nuevas perspectivas y de ahí en adelante, sin que sea necesario referir otros títulos (salvo “El espejo enterrado” libro de fondo, indispensable para un conocimiento sensible y consciente de América de Sur, como siempre me gusta denominar a esa parte del mundo) me reconocí, definitivamente, como devoto admirador del autor de “Gringo Viejo”. Conocía al escritor, me faltaba conocer al hombre y ese momento no tardó en llegar, aunque fue necesario que antes me lanzara en esta cosa de escribir. A partir de ahí nos fuimos encontrando en diferentes países, en nuestras casas respectivas, en actos académicos tutelados por Julio Cortázar y bajo la mirada, siempre benevolente y algo irónica de García Márquez, nos presentamos amigos que pasaron a serlo de uno y otro, y así hasta que una noche, en el DF, en un bailongo en que se festejaba el aniversario de un libro tan transparente como antaño lo fue la ciudad descrita, Fuentes me declaró portugués y mexicano y supe que aquella declaración me comprometía mucho. Desde luego a la reciprocidad, de modo que ahora tengo que declararlo a él, en Lisboa, mexicano y portugués, asunto que debe realizarse cuanto antes, porque hay motivo y es la hora en punto.Y por fin, una confesión. No soy persona que pueda ser fácilmente intimidada, muy por lo contrario, pero mis primeros contactos con Carlos Fuentes, en todo caso siempre cordiales, como era de esperar tratándose de dos personas bien educadas, no fueron fáciles, no por su culpa, sino por una especia de resistencia que me impedía aceptar con naturalidad lo que en Carlos Fuentes era naturalísimo, y que no es otra cosa que su forma de vestir. Todos sabemos que Fuentes viste bien, con elegancia y buen gusto, la camisa sin una arruga, los pantalones con la raya perfecta, pero, por ignotas razones, pensaba yo que un escritor, especialmente si pertenecía a esa parte del mundo, no debería vestir así. Gran equivocación mía. Al final, Carlos Fuentes hizo compatible la mayor exigencia crítica, el mayor rigor ético, que son los suyos, con una corbata bien elegida. No es pequeña cosa, créanme.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(14 de Octubre 2008)&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2012-05-16T10:14:54</issued>
    <title>Carlos Fuentes en Lanzarote</title>
    <published>2012-05-16T09:16:13Z</published>
    <updated>2012-05-16T10:17:23Z</updated>
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    <content type="html">&lt;div class="section"&gt;
&lt;div class="layoutArea"&gt;
&lt;div class="column"&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Carlos Fuentes, el gran escritor mexicano, a quien admiro desde que, hace muchos años ya, leí ese libro fascinante que es &lt;/span&gt;&lt;span&gt;Aura, &lt;/span&gt;&lt;span&gt;estuvo ayer en Lanzarote. Vino con su mujer, &lt;/span&gt;&lt;span&gt;la periodista Silvia Lemus, estuvieron algunas horas (dos de las cuales ocupadas en una entrevista que le di a Silvia), y juntos visitamos la Fundación César Manrique. Quedó claro, desde el primer momento, que estábamos colocan- do la primera piedra de una amistad que se consolidará (estoy seguro de eso) en el viaje que Pilar y yo haremos, el próximo año, a México. Registro aquí el recogimiento con que Carlos Fuentes leyó el poema de Rafael Alberti dedi- cado a César Manrique, aquel que está en la Fundación: &lt;/span&gt;&lt;span&gt;Vuelvo a encontrar mi azul... &lt;/span&gt;&lt;span&gt;Al final, Fuentes dijo: «Poetas como Alberti y Neruda convierten en poesía todo lo que tocan». Fue un gran día para Lanzarote.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;span&gt;Cuadernos de Lanzarote II &lt;/span&gt;&lt;span&gt;(1996-1997), &lt;span&gt;28 &lt;/span&gt;&lt;span&gt;de agosto de 1997&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;</content>
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    <issued>2012-05-07T14:20:45</issued>
    <title>El viejo, el joven y el burro</title>
    <published>2012-05-07T13:28:31Z</published>
    <updated>2012-05-07T13:28:31Z</updated>
    <content type="html">Los desencuentros y turbulencias de la relación entre Portugal y Brasil son consecuencia probablemente de un equívoco. Se nos metió en la cabeza que estamos obligados a unirnos por un amor más que perfecto, por una comprensión ejemplar, por una ligazón espiritual sin par en el universo. Y que si no puede ser así, entonces no vale la pena. Oscilamos, por lo tanto, entre el todo y la nada, como si anduviésemos incubando desde hace siglos una pasión tempestuosa (en todo caso más sufrida en este lado que en aquél), la cual, no pudiendo alcanzar la consu- mación plena, fue alimentándose de pequeñas anécdotas, de pequeños despechos, de pequeños rencores, siempre demostrativos de que la culpa es del otro. La historia del viejo, del joven y del burro parece haber sido escrita para mostrar cómo en el día a día de la relación entre portugueses y brasileños se originan conflictos, se insinúan sospechas de segundas intenciones, se diseñan conscientes o inconscientes desdenes. Claro que el símil no es exacto en todos sus extremos. Si es cierto que los portugueses no se opondrían demasiado a desempeñar el papel de viejo (así lo aconsejarían los siglos de historia de que tanto se presume), si el personaje del joven les sienta como un guante a los brasileños (independientes, por decirlo así, desde anteayer), es dudoso que haya alguien en cualquiera de las dos márgenes atlánticas dispuesto a reconocerse en el burro, incluso siendo el que menos culpa tiene en la historieta. Que para ilustración de nuevas generaciones brevemente se narra.&lt;br /&gt;(El abuelo iba a pie y el nieto en el burro. Se cruzaron con una persona a quien le pareció mal el caso: qué vergüenza, el pobre viejo andando y el joven regalado en el aseladero. Atento a los murmullos del mundo, el abuelo hizo bajar al joven y ocupó el lugar en el lomo del jumento. Inmediatamente protestó otro contra el atentado: el infeliz niño pisando el polvo de los caminos, mientras el malandrín del viejo viaja repanchingado en la albarda. Bajó entonces el abuelo y decidió que seguirían los dos a pie, dejando al burro sin carga. Pero pronto otro paseante se rió de la estupidez: ésos tienen una bestia de carga y no se sirven de ella. Ante esto el viejo volvió a sentar al nieto en el burro y se montó detrás, pero enseguida apareció otra persona protestando contra la crueldad con que los despiadados trataban al animalico, obligándolo a aguantar doble carga. Entonces el viejo dijo: “Dejemos que digan lo que quieran y vayamos como al principio”. Subió el nieto al lomo del jumento, y, con la lección aprendida, siguieron los tres su destino).&lt;br /&gt;Hay mucho de esta historia del viejo, el joven y el burro en las relaciones luso-brasileñas. No damos un paso sin que nos atropellen dificultades, unas que nacen allí, otras que vienen de lejos pero renovadas y mejoradas para la ocasión. Todavía las firmas no se han secado en algunos tratados y acuerdos laboriosamente tejidos y ya los patriotas con carnet de un lado y otro comienzan a gritar que nos están engañando. Nunca se ha visto a gente que desconfíe tanto del compañero al que al mismo tiempo llama hermano. Sobre la mesa se asiste a un florecer continuo de retórica vana, bordada de artificios y apariencias, mientras por debajo hierven las chanzas y los chistes insultantes. Se pone milagrosamente de pie, tente no te caigas, una CPLP (Comunidad de Países de Lengua Portuguesa), e inmediatamente se comienza a minar el suelo para que se desmorone y hunda. Proclamamos reciprocidad de derechos y enseguida tratamos de cerrar la puerta a quien los reivindica. Imaginamos una fraternidad que no existe de hecho, hacemos de ella un techo bajo el cual nos abrigaríamos juntos, como hermanos o primos carnales, y todos los días vemos que el tal techo no tiene columnas que lo sustenten duradera- mente, que casi todo lo que debajo se dice y se hace es para desmentirlo o anularlo al día siguiente.&lt;br /&gt;Pongamos entonces el amor a un lado, dejémonos de hermandades postizas, compórtese Portugal como si Brasil fuera cualquier otro país con el que simplemente mantiene buenas relaciones. Haga Brasil lo mismo en relación con nosotros. Después identifiquemos intereses comunes a los dos países, definamos claramente las opciones, pongamos los medios necesarios, y, acometido esto, trabajemos juntos. Sin discursos. ¿Quién sabe si el amor (un verdadero amor hecho de respeto mutuo y de dignidad discreta) no vendrá después? Ya se ha intentado todo, y no ha dado resultado. Al menos el abuelo de la historia acabó comprendiendo.&lt;br /&gt;(publicado en la revista Visão y en Cuadernos de Lanzarote, 2, 14 setembre 1997)</content>
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    <issued>2012-04-05T14:39:04</issued>
    <title>El factor Dios</title>
    <published>2012-04-05T13:46:09Z</published>
    <updated>2012-04-05T13:46:09Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá 'ver' cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados. Los hombres eran rebeldes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo. Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras. Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta. En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda. El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez 'aquí estoy' cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado. Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda- de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios. Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana. Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel. Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia. Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el "factor Dios", ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella. No es un dios, sino el "factor Dios" el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el "factor Dios" en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones. Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el "factor Dios", ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al lector creyente (de cualquier creencia...) que haya conseguido soportar la repugnancia que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateísmo de quien las ha escrito. Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la razón, que, si hay Dios, hay un solo Dios, y que, en su relación con él, lo que menos importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del "factor Dios". No le faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los más pertinaces y corrosivos. Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;object width="420" height="315" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true" /&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always" /&gt;&lt;param name="src" value="http://www.youtube.com/v/TUmePaURzSo?version=3&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;rel=0" /&gt;&lt;param name="allowfullscreen" value="true" /&gt;&lt;embed width="420" height="315" type="application/x-shockwave-flash" src="http://www.youtube.com/v/TUmePaURzSo?version=3&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;rel=0" allowfullscreen="true" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" /&gt;&lt;/object&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2012-04-03T11:51:21</issued>
    <title>3 de abril (de 1996)</title>
    <published>2012-04-03T16:18:43Z</published>
    <updated>2012-04-03T22:12:06Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;&lt;em&gt;Camoens&lt;/em&gt; creció, se hizo hombre. Los dientes, que al principio, cuando nos apareció aquí, hace cinco meses, no pasaban de una fina sierra, se han convertido en armas poderosas, y las patas desgarbadas, que antes parecían no saber andar en la misma dirección, aprendieron a soltar golpes violentos y certeros capaces de derribar a cualquier adversario. Ya no se esconde debajo de las camas cuando a &lt;em&gt;Pepe&lt;/em&gt; le entran las furias de su otelinos celos. Ahora responden de igual a igual y las riñas son tremendas. &lt;em&gt;Pepe&lt;/em&gt; no quiere perder la autoridad de &lt;em&gt;primis ocupantis&lt;/em&gt; y, por lo que se ve, &lt;em&gt;Camoens&lt;/em&gt; anda queriendo conquistarla, aunque haya sido el último en llegar. &lt;em&gt;Camoens&lt;/em&gt; es más alto, Pepe más macizo. Están equilibrados. Pero &lt;em&gt;Pepe&lt;/em&gt; tiene la costumbre de luchar ladeando un poco la cabeza, y eso es malo para él, aparte de representar, si el manual no miente, una primera señal de debilidad: como un karateca cinturón negro, &lt;em&gt;Camoens&lt;/em&gt; descarga fulminantes patadas que más de una vez alcanzaron e hirieron el ojo derecho de &lt;em&gt;Pepe&lt;/em&gt;. Es difícil separarlos cuando luchan, parece que llevan dentro, acumuladas, todas las rabias del mundo. Me desespera no poderles hacer entender que en esta casa hay lugar para todos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(Atención; aunque los nombres sean humanos, estoy hablando de perros. Lo que me deja todavía una cierta esperanza).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No es la primera carta anónima que me entra en casa pero, al contrario de otras, repugnantemente sucias por los propios insultos con que quieren alcanzarme, ésta, con limpieza y confianza, me dice: “Necesitamos que sigas escribiendo”. Y, finalmente, no es tan anónima. Trae una firma: un camarada.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Cuadernos de Lanzarote&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Diario IV&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2012-02-27T00:01:40</issued>
    <title>A Europa e os seus meros mandatários</title>
    <published>2012-02-26T21:24:09Z</published>
    <updated>2012-02-26T21:24:09Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;2 de Agosto de 1997&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Era inevitável: os jornalistas presentes em Santander estavam mais interessados em pôr-me a falar sobre a vida real do que em discutir as minhas opiniões sobre a arte cinematográfica... Perguntaram-me pela Europa e eu respondi-lhes que a União Europeia não passa de um império económico, e que não gosto de impérios, em particular se se excluem as ideologias políticas ou as reduzem a meras etiquetas sem valor. Perguntaram-me pela democracia, e eu respondi-lhes que a democracia, tal como a estamos vivendo, é uma mentirosa falácia, que não se pode falar de democracia quando sabemos que os governos, resultando de atos eleitorais democráticos, logo se tornam em meros mandatários do único poder real e efetivo, que é o das corporações económicas e financeiras transnacionais. Também me perguntaram pelo comunismo, e eu respondi-lhes que o socialismo não se pode construir nem contra os cidadãos nem sem os cidadãos, e que por isto não ter sido entendido é que a esquerda é hoje um campo de ruínas onde, apesar de tudo, uns quantos ainda teimam em buscar e colar fragmentos das velhas ideias com a esperança de poderem criar algo novo... «Irão consegui-lo?», perguntaram-me, e eu respondi: «Sim, um dia, mas eu já cá não estarei para ver...»&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In &lt;a href="http://josesaramago.blogs.sapo.pt/18815.html"&gt;&lt;em&gt;Cadernos de Lanzarote, Diário V&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://media.josesaramago.org/images/Site/bibliografia/cadernos_lanzarote/caminho_capa_V.jpg" alt="" width="120" height="188" /&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2012-01-17T00:01:32</issued>
    <title>Las lágrimas del Juez Garzón</title>
    <published>2012-01-16T23:23:49Z</published>
    <updated>2012-01-16T23:23:49Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;Las lágrimas del Juez Garzón hoy son mis lagrimas. Hace años, un medio día, conocí una noticia que fue de las mayores alegría de mi vida: el procesamiento de Pinochet. Este medio día he recibido otra noticia, ésta de las más tristes y desesperanzadas: que quien se atrevió con los dictadores ha sido apartado de la magistratura por sus pares. O mejor dicho, por jueces que nunca procesaron a Pinochet ni oyeron a las víctimas del franquismo.Garzón es el ejemplo de que el campesino de Florencia no tenía razón cuando, en plena Edad Media, hizo sonar las campanas de su iglesia a difuntos ya que, dijo, la justicia había muerto. Con Garzón sabíamos que las leyes y su espíritu estaban vivos porque le veíamos actuar. Con el apartamiento de Garzón de la Audiencia Nacional de España las campanas, después del repique a gloria que harán los falangistas, los implicados en el caso Gurtell, los narcotraficantes, los terroristas y los nostálgicos de las dictaduras, volverán a sonar a muerto, porque la justicia y el estado de derecho no han avanzado, no han ganado en claridad y quien no avanza, retrocede. Tocarán a muerto, sí, pero millones de personas saben señalar el cadáver, que no es el de Garzón, esclarecido, respetado y querido en todo el mundo, sino de quienes, con todo tipo de argucias, no quieren una sociedad con memoria, sana, libre y valiente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;em&gt;El cuaderno de Saramago&lt;/em&gt;, en 14 mayo de 2010&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://media.josesaramago.org/images/Noticias/capas_caderno_2.jpg" alt="" width="319" height="486" /&gt;&lt;/p&gt;</content>
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      <name>Fundação Saramago</name>
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    <issued>2012-01-05T23:55:28</issued>
    <title>Plataforma de sentimientos</title>
    <published>2012-01-06T00:07:33Z</published>
    <updated>2012-01-06T00:11:20Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;El perro es una especie de plataforma donde los sentimientos humanos se encuentran. El perro se acerca a los hombres para interrogarles sobre qué es eso de ser humano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Planeta Humano&lt;/em&gt;, Madrid, nº 35, enero de 2001&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago en sus palabras&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="saportelink" href="http://fotos.sapo.pt/fundacaosaramago/fotos/?uid=kUYL5UuDTSo56lZ0PdY4"&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://c5.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/B9e07c81d/9461004_g2eeI.jpeg" alt="" width="341" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2012-01-04T23:56:55</issued>
    <title>Males comunes</title>
    <published>2012-01-05T00:04:05Z</published>
    <updated>2012-01-05T00:06:26Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;Todos estamos hechos de ruindad e indiferencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Turia&lt;/em&gt;, Teruel, nº 57, 2001&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago en sus palabras&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="saportelink" href="http://fotos.sapo.pt/fundacaosaramago/fotos/?uid=kUYL5UuDTSo56lZ0PdY4"&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://c5.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/B9e07c81d/9461004_g2eeI.jpeg" alt="" width="341" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2012-01-03T21:40:43</issued>
    <title>Página en blanco</title>
    <published>2012-01-03T21:42:05Z</published>
    <updated>2012-01-03T21:49:22Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;La pregunta “¿quién eres tú?” o “¿quién soy yo?” tiene una respuesta muy fácil: uno cuenta su vida. La pregunta que no tiene respuesta es otra: “¿qué soy yo?”. No “quién” sino “qué”. El que se haga esa pregunta se enfrentará a una página en blanco, y no será capaz de escribir una sola palabra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;El Universal&lt;/em&gt;, México D.F., 16 de mayo de 2003&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago en sus palabras&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="saportelink" href="http://fotos.sapo.pt/fundacaosaramago/fotos/?uid=kUYL5UuDTSo56lZ0PdY4"&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://c5.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/B9e07c81d/9461004_g2eeI.jpeg" alt="" width="341" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2012-01-02T21:43:33</issued>
    <title>Tiempo y lugar</title>
    <published>2012-01-02T21:44:24Z</published>
    <updated>2012-01-02T21:44:24Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;Somos mucho más hijos del tiempo en que nacemos y vivimos, que del lugar donde nacimos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Rebelión&lt;/em&gt;, Cuba, 12 de octubre de 2003&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago en sus palabras&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="saportelink" href="http://fotos.sapo.pt/fundacaosaramago/fotos/?uid=kUYL5UuDTSo56lZ0PdY4"&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://c5.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/B9e07c81d/9461004_g2eeI.jpeg" alt="" width="341" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2011-12-29T23:15:25</issued>
    <title>La más dispensable de todas las cosas</title>
    <published>2011-12-29T20:35:15Z</published>
    <updated>2011-12-29T20:35:15Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;Hoy en día, el ser humano es la más dispensable de todas las cosas. Que piensen en ello los que nos atormentan los oídos con hipócritas prédicas sobre la eminente dignidad del ser humano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Contrapunto de América Latina&lt;/em&gt;, Buenos Aires, n.º 9, julio-septiembre de 2007&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago en sus palabras&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="saportelink" href="http://fotos.sapo.pt/fundacaosaramago/fotos/?uid=kUYL5UuDTSo56lZ0PdY4"&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://c5.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/B9e07c81d/9461004_g2eeI.jpeg" alt="" width="341" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2011-12-28T23:30:50</issued>
    <title>La capacidad de indignarnos</title>
    <published>2011-12-28T23:31:58Z</published>
    <updated>2011-12-28T23:31:58Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;Hemos perdido la capacidad de indignarnos. De lo contrario el mundo no estaría como está.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;El imparcial&lt;/em&gt;, Madrid, 26 de octubre de 2006&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago en sus palabras&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="saportelink" href="http://fotos.sapo.pt/fundacaosaramago/fotos/?uid=kUYL5UuDTSo56lZ0PdY4"&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://c5.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/B9e07c81d/9461004_g2eeI.jpeg" alt="" width="341" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2011-12-27T23:35:14</issued>
    <title>Estado de bienestar</title>
    <published>2011-12-27T23:31:57Z</published>
    <updated>2011-12-27T23:31:57Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;“Estado de bienestar” es más retórica política que realidad social. El Estado de bienestar ha estado unido a la superproducción de bienes de consumo de todo tipo y eso no es un Estado de bienestar. El lenguaje sirve para todo y sirve, muchas veces, de máscara de la realidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Público&lt;/em&gt;, Madrid, 20 de noviembre de 2008&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago en sus palabras&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="saportelink" href="http://fotos.sapo.pt/fundacaosaramago/fotos/?uid=kUYL5UuDTSo56lZ0PdY4"&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://c5.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/B9e07c81d/9461004_g2eeI.jpeg" alt="" width="341" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2011-12-15T00:01:14</issued>
    <title>Dos más dos</title>
    <published>2011-12-14T23:41:13Z</published>
    <updated>2011-12-14T23:41:13Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;A la gente le gusta dejarse convencer de que dos más dos son cinco. Y si aparece alguien que les dice que dos y dos son cuatro, es un hereje. O un aguafiestas. Sobre todo un aguafiestas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Visão&lt;/em&gt;, Lisboa, 6 de noviembre de 2008&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago en sus palabras&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="saportelink" href="http://fotos.sapo.pt/fundacaosaramago/fotos/?uid=kUYL5UuDTSo56lZ0PdY4"&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://c5.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/B9e07c81d/9461004_g2eeI.jpeg" alt="" width="341" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2011-12-14T00:01:43</issued>
    <title>Adormecidos</title>
    <published>2011-12-13T23:46:50Z</published>
    <updated>2011-12-13T23:46:50Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;Lo que hay es un adormecimiento a todos los niveles de la sociedad. Este sistema nos adormece, y ahora, simplemente se ríe de nosotros&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Jornal de Notícias&lt;/em&gt;, Porto, 5 de noviembre de 2008&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago en sus palabras&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="saportelink" href="http://fotos.sapo.pt/fundacaosaramago/fotos/?uid=kUYL5UuDTSo56lZ0PdY4"&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://c5.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/B9e07c81d/9461004_g2eeI.jpeg" alt="" width="341" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2011-12-09T00:01:25</issued>
    <title>En el tiempo de la mentira universal</title>
    <published>2011-12-09T00:11:28Z</published>
    <updated>2011-12-09T00:11:28Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;El tiempo de las verdades plurales ha terminado. Ahora vivimos en el tiempo de la mentira universal. Nunca se mintió tanto. Vivimos en la mentira, todos los días.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Tabu&lt;/em&gt;, Lisboa, nº 84, 19 de abril de 2008&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago en sus palabras&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="saportelink" href="http://fotos.sapo.pt/fundacaosaramago/fotos/?uid=kUYL5UuDTSo56lZ0PdY4"&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://c5.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/B9e07c81d/9461004_g2eeI.jpeg" alt="" width="341" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2011-12-07T00:01:21</issued>
    <title>Mentiras entrelazadas</title>
    <published>2011-12-06T23:39:18Z</published>
    <updated>2011-12-06T23:39:18Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;Vivimos en un sistema de mentiras organizadas, entrelazadas las unas con las otras. Y el milagro es que, a pesar de todo, consigamos construir nuestras pequeñas verdades, con las que vivimos y de las que vivimos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Tabu&lt;/em&gt;, Lisboa, nº 84, 19 de abril de 2008&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago en sus palabras&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="saportelink" href="http://fotos.sapo.pt/fundacaosaramago/fotos/?uid=kUYL5UuDTSo56lZ0PdY4"&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://c5.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/B9e07c81d/9461004_g2eeI.jpeg" alt="" width="341" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2011-12-06T00:01:05</issued>
    <title>Promoción y propaganda</title>
    <published>2011-12-05T23:56:19Z</published>
    <updated>2011-12-05T23:56:19Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;Las industrias culturales de nuestro tiempo, servidas por máquinas de promoción y propaganda, apuntadas a tácticas y estrategias de prominencia ideológica que, de alguna manera, convierten en obsoleto el recurso a las acciones directas, vienen reduciendo a los países menores a un mero papel de figurantes, induciéndolos a un primer grado de invisibilidad, de inexistencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago. Una mirada triste y lúcida&lt;/em&gt;, Madrid, Algaba Ediciones, 2007&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago en sus palabras&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="saportelink" href="http://fotos.sapo.pt/fundacaosaramago/fotos/?uid=kUYL5UuDTSo56lZ0PdY4"&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://c5.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/B9e07c81d/9461004_g2eeI.jpeg" alt="" width="341" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2011-12-05T00:01:25</issued>
    <title>El ser humano como consumidor</title>
    <published>2011-12-04T23:48:43Z</published>
    <updated>2011-12-04T23:48:43Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;Se ha introducido en nuestras mentes esa idea nueva de que si no consumes no eres nada. Si no consumes, tú no eres nadie. Y eres tanto más cuanto eres capaz de consumir. A partir de que el ser humano se mira a sí mismo como un consumidor, todas sus capacidades disminuyen, porque todas van a ser puestas al servicio de una mayor posiblidad de consumir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;La Jiribilla&lt;/em&gt;, La Habana, 22 de septiembre de 2007&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago en sus palabras&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="saportelink" href="http://fotos.sapo.pt/fundacaosaramago/fotos/?uid=kUYL5UuDTSo56lZ0PdY4"&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://c5.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/B9e07c81d/9461004_g2eeI.jpeg" alt="" width="341" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2011-11-23T23:35:30</issued>
    <title>Quelle Europe veut-on?</title>
    <published>2011-11-23T21:29:54Z</published>
    <updated>2011-11-23T23:56:48Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Que Europa queremos?&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Do ponto de vista de uma ética abstracta, se tal conjunção existe, a Europa não tem mais responsabilidades no tribunal da História que qualquer outra parte do mundo onde se tenham disputado o poder e a hegemonia. Mas a ética, quando exercida, como é desejável, sobre o concreto social, é porventura a menos abstracta de todas as coisas: embora variável no tempo e no espaço, permanece como uma presença calada e rigorosa que, com o seu olhar fixo, nos vai pedindo contas todos os dias. Gostaria de pensar que estamos vivendo num tempo em que a Europa deveria apresentar ao juízo do mundo o balanço da sua gestão histórica, se não pretende prolongar, com o requinte de métodos que os modernos meios de comunicação de massa possibilitam, o seu vício maior, o seu pecado mortal, que é, ainda hoje, e não apenas no que se refere aos aspectos geográficos e físicos do caso, a existência de duas Europas, a central e a periférica, com o resultante e pesado lastro histórico de injustiças, discriminações e ressentimentos. Pelo que têm de óbvio, não falarei aqui das guerras, das invasões, dos genocídios e das eliminações selectivas que não pouparam nenhum espaço europeu. Falo, sim, da ofensa grosseira que é, tanto como essa outra espécie de deformação congénita a que chamamos eurocentrismo, aquele comportamento aberrante que consiste em ser a Europa cêntrica e eurocêntrica em relação ao seu próprio continente. Para alguns Estados europeus, culturalmente superiores segundo a narcísica opinião que de si mesmos alimentam, o resto da Europa sempre foi algo vago e difuso, um pouco exótico, um pouco pitoresco, merecedor, quando muito, da atenção de antropólogos e arqueólogos, mas onde, apesar de tudo, contando com adequadas colaborações locais, ainda se podiam fazer alguns bons negócios…&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Não creio que venha a existir uma Europa autenticamente nova se esta em que vivemos não conseguir organizar-se segundo os ditames de uma ética da responsabilidade. E também não existirá se, mais do que os egoísmos nacionais, que frequentemente resultam de meros reflexos defensivos, não forem eliminados da nossa consciência os velhos preconceitos da prevalência ou da subordinação cultural. Tenho presente a importância dos factores económicos, políticos e militares nesta teia perversa de relações, mas, como homem de literatura, considero meu dever recordar que as hegemonias culturais de hoje são consequência, no essencial, de um processo duplo e cumulativo de evidenciação do próprio e de ocultação do alheio que teve artes de impor-se como inelutável, quase sempre favorecido perla resignação, quando não pela cumplicidade das próprias vítimas. É tempo de dizer que as culturas não são melhores ou piores, não são mais ricas ou mais pobres, são simplesmente culturas. Nisso, valem-se umas às outras, e é pelas suas diferenças, assumidas e aprofundadas, que mutuamente se justificarão. Não há, e espero que não, o ser humano. Cada cultura, em si mesma, é um universo comunicante: o espaço que as separa é o mesmo espaço que as liga, como o mar separa e liga os continentes.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;O mundo inteiro anda a vestir o corpo com as mesmas roupas, ao mesmo tempo que vai usando as mesmas palavras para expressar os mesmos e cada vez mais repetitivos circuitos mentais. Começam, no entanto, a manifestar-se sinais de inquietação em áreas culturais europeias não oficiais. Parece ter-se compreendido não só que os factores culturais tinham vindo a ser praticamente menosprezados, mas também que o próprio processo integrador da União se havia convertido numa espécie de voraz Ugolino, com a diferença de que este de agora, não devorando da mesma maneira todos os seus filhos, e acaso cuidando de um ou outro com especial carinho, parecia comprazer-se nas sucessivas amputações do já de si exangue corpo da cultura europeia. Simplificando um tanto, direi que se enfrentam hoje na Europa dois partidos de forças manifestamente desiguais: o partido, maioritário, dos que têm para a cultura um projecto mercantilista, como se, tendo herdado espiritualmente Camões, Cervantes e Goethe, não tivessem outra ambição que encontrar o modo mais expedito de os converter em euros, e o partido dos outros, claramente minoritários, que ainda não esqueceram nem querem esquecer a vocação criadora europeia, rica de milénios de invenção e experimentação, e entendem que uma cultura sujeita às leis do mercado acabará fatalmente por estiolar-se. Como já está a suceder.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dando expressão a estas preocupações, chegou a falar-se há tempos na necessidade de uma Europa refundada que afirmasse a sua paixão pelas diferenças culturais, uma Europa de culturas plurais e não de Estados forçadamente unidos, uma Europa de pólos de intensidade, mais do que de capitais, uma Europa não centralizada, mas descentrada. Se não havia então nestas ideias o objectivo meramente táctico de dar aos descontentes algo com que se distraíssem enquanto a lógica implacável do mercado prosseguia o seu caminho, se elas viessem a gerar passos efectivos para uma compreensão multiplamente irradiante da Europa por si mesma e da sua relação cultural com o resto do mundo, então seria talvez possível acreditar na viabilidade da Europa generosa e espiritualmente viva cuja esperança muitos de nós teimamos em guardar no coração. A responsabilidade dos dirigentes políticos comunitários não poderá ficar-se pela ponderação ou resolução mais ou menos afortunadas das questões económicas da Europa, ao mesmo tempo que as questões sociais lhes merecem uma atenção insignificante, se não preferirmos, com muito mais realismo e verdade, chamar-lhe simplesmente indiferença. A um &lt;em&gt;grand patron&lt;/em&gt; da indústria francesa ouvi eu dizer não há muito tempo: &lt;em&gt;Le social, cher Monsieur, je m’en fout…&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Não é este o lugar para falar de algumas dessas questões, como o desemprego, a insegurança nas grandes cidades, a marginalização, a precariedade das pensões, as deficiências da assistência hospitalar, o fracasso rotundo da educação de massa. Cingindo-me ao tema, direi que sempre me surpreendeu não encontrar qualquer alusão às questões da cultura sempre que vi abordar o labiríntico conjunto dos problemas sociais. Todos estamos conscientes de que se acabaram as fronteiras entre a política e a economia, que ao redor do mundo a Especulação paira sobre as nossas cabeças como antes se acreditava que o Espírito pairava sobre as águas, e, pela incontornável força das coisas, já não estranhamos que assim seja. O que não parecemos dispostos é a reconhecer que, no seu sentido mais amplo, uma consideração realmente abrangente e integradora do que designamos por «social» nunca será possível enquanto a dimensão cultural da existência social humana não for inteiramente assumida. Não como um território à parte, com fronteiras, alfândegas e pautas proteccionistas, mas como o tecido conjuntivo da identidade própria de cada pessoa e da sua pertença a um grupo, a um país, a uma civilização.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Uma Europa de culturas plurais, uma Europa descentrada, uma Europa de diferenças estaria obrigada, por essa nova natureza sua, a fazer observar uma relação de paridade operacional entre as diversas culturas que a compõem, todas elas, sem excepção. Teria de respeitar o espaço próprio de cada uma como parceira de pleno e inteiro direito, sem sujeição a outras que, também por razões de ordem política e estratégia geral, se têm comportado como «imperializantes» por uma espécie de «direito divino», recolhendo daí todos os benefícios, sem esquecer as vantagens grosseiramente materiais que qualquer tipo de hegemonia costuma facilitar. Uma Europa, assim, termo de um binómio complexo em que o outro termo fosse o Universal, nunca seria uma Europa culturalmente colonizada nem dominada por um ou dois dos seus países. Essa Europa, enfim rejuvenescida, seria a da pluralidade de culturas, a desejada Europa sem centro, uma Europa não de clientes, mas de cidadãos, ou, mais simplesmente, uma Europa de pessoas. Sem excepções que matam nem hegemonias que assassinam – o que pressuporia, provavelmente, a necessidade de um entendimento também novo da Democracia. Mas isto já seria tema para outra conversa…&lt;/p&gt;
&lt;p style="text-align: right;"&gt;&lt;strong&gt;José Saramago&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style="text-align: right;"&gt;&lt;strong&gt;Conferencia proferida en 1999&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;</content>
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      <name>Fundação Saramago</name>
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    <issued>2011-11-22T00:01:15</issued>
    <title>Cambiar de vida</title>
    <published>2011-11-21T22:49:38Z</published>
    <updated>2011-11-21T22:49:38Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;No cambiaremos la vida si no cambiamos de vida. Hay que perder la paciencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;El Tiempo&lt;/em&gt;, Bogotá, 9 de julio de 2007&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago en sus palabras&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="saportelink" href="http://fotos.sapo.pt/fundacaosaramago/fotos/?uid=kUYL5UuDTSo56lZ0PdY4"&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://c5.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/B9e07c81d/9461004_g2eeI.jpeg" alt="" width="341" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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      <name>Fundação Saramago</name>
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    <issued>2011-11-21T00:01:22</issued>
    <title>Límites de la imagen</title>
    <published>2011-11-20T23:46:56Z</published>
    <updated>2011-11-20T23:46:56Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;Siempre se dice que una imagen vale más que mil palabras, pero eso no es cierto. Una imagen tiene límites, el encuadre desprecia lo que está fuera de él. Lo que no vemos en una fotografía puede ayudar a entender lo que está en la imagen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;El Diario Montañés&lt;/em&gt;, Santander, 11 de julio de 2006&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;José Saramago en sus palabras&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="saportelink" href="http://fotos.sapo.pt/fundacaosaramago/fotos/?uid=kUYL5UuDTSo56lZ0PdY4"&gt;&lt;img style="border: 0pt none;" src="http://c5.quickcachr.fotos.sapo.pt/i/B9e07c81d/9461004_g2eeI.jpeg" alt="" width="341" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <issued>2011-11-18T00:01:15</issued>
    <title>"José e Pilar. Conversas inéditas" XV</title>
    <published>2011-11-17T23:16:55Z</published>
    <updated>2011-11-18T01:06:16Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;Sou escritor, quer dizer, escrevo, tenho o privilégio infinito de viver daquilo que escrevo. E não sei se há mais alguma coisa para contar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;José Saramago&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In &lt;a href="http://quetzal.blogs.sapo.pt/311556.html"&gt;&lt;em&gt;José e Pilar. Conversas inéditas&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, Pág. 205&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://ocadernodesaramago.files.wordpress.com/2011/11/jose_pilar_conversas_ineditas.jpeg"&gt;&lt;img class="aligncenter" title="planoK_Jose_Pilar" src="http://ocadernodesaramago.files.wordpress.com/2011/11/jose_pilar_conversas_ineditas.jpeg" alt="" width="325" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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      <name>Fundação Saramago</name>
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    <issued>2011-11-17T00:01:52</issued>
    <title>"José e Pilar. Conversas inéditas" XIV</title>
    <published>2011-11-17T10:39:07Z</published>
    <updated>2011-11-17T10:39:52Z</updated>
    <content type="html">&lt;p&gt;Hay algo más que considero importante, vamos, que para mí lo es: vivir todos los días como si fuera el primero o como si fuera el último.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pilar del Río&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;In &lt;a href="http://quetzal.blogs.sapo.pt/311556.html"&gt;&lt;em&gt;José e Pilar. Conversas inéditas&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, Pág. 51&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a href="http://ocadernodesaramago.files.wordpress.com/2011/11/jose_pilar_conversas_ineditas.jpeg"&gt;&lt;img class="aligncenter" title="planoK_Jose_Pilar" src="http://ocadernodesaramago.files.wordpress.com/2011/11/jose_pilar_conversas_ineditas.jpeg" alt="" width="325" height="500" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;</content>
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