Miércoles, 29 de Junio 2011
Los objetivos de la Fundación José Saramago, creada en esta fecha, se enuncian con toda claridad en las disposiciones estatutarias por las que se regirá. No tienen, por tanto, que repetirse aquí. Sin embargo, me parece apropiado, en esta circunstancia, expresar de modo personal unas cuantas voluntades (o deseos) que en nada contradicen los objetivos señalados, y sí los encuadran en un todo armonioso y familiarmente reconocible. No me presento como ejemplo ante nadie, sin embargo, observando mi vida, distingo, ora firme, ora trémula, una línea continua de pasos que no proyecté, pero que, de manera consciente o no tanto, me han hecho comprender que ninguna otra línea podría servirme, al mismo tiempo que se iba tornando cada vez más claro que una de mis obligaciones vitales consistiría en que yo estuviera a su servicio. Haber conocido a Pilar, vivir a su lado, confirma que la dirección adoptada era la correcta para el escritor y para el hombre. La dirección de los grandes valores, sí, pero también la dirección de las pequeñas y comunes acciones que se desprenden de estos en la cotidianidad y que le otorgan la validez de las mejores experiencias adquiridas y de los aprendizajes que no cesan. La paradoja de la existencia humana está en morirse cada día un poco más, aunque ese día es, también, una herencia de vida legada al futuro, que el futuro, por largo o breve que sea, deberá asumir y hacer fructificar. La Fundación José Saramago no nació, ni por vocación, ni por opción, para contemplar el ombligo del autor.

Siendo así, entre voluntad y deseo, he aquí mis propuestas:

a) Que la Fundación José Saramago asuma en sus actividades, como norma de conducta, tanto en la letra como en el espíritu, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, firmada en Nueva York el día 10 de diciembre de 1948.

b) Que todas las acciones de la Fundación José Saramago sean orientadas a la luz de este documento que, aunque lejos de la perfección, es, para quien se decida a aplicarlo en las diversas prácticas y necesidades de la vida, como una brújula que, incluso no sabiendo trazar el camino, siempre apunta al Norte.

c) Que a la Fundación José Saramago merezcan atención particular los problemas del medio ambiente y del calentamiento global del planeta, que han alcanzado niveles de tal gravedad que ya podrían escapar a las intervenciones correctivas que comienzan a esbozarse en el mundo.

Bien sé que, por sí sola, la Fundación José Saramago no podrá resolver ninguno de estos problemas, mas deberá trabajar como si para eso hubiera nacido.

Como se ve no os pido mucho, os pido todo.

Lisboa, 29 de Junio de 2007.»

José Saramago

publicado por Fundação Saramago
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