Miércoles, 25 de Mayo 2011
No es sólo el pensamiento correcto, es que ahora todo se está convirtiendo en correcto, hay que comportarse según unas normas que nadie sabe quién determinó. Yo reivindico la diferencia, pero cada vez nos estamos haciendo más iguales, en el sentido menos bueno, menos creativo y menos contestatario, perdiendo así la capacidad de discutir. A pesar de sentirme dentro de la cultura europea, no me gusta que Europa se esté transformando en un imperio. Empiezo a sospechar que todo es igual y me parece sorprendente que no nos demos cuenta de que, en esta Europa, da lo mismo que los gobiernos sean socialistas, conservadores y, mañana, hasta neofascistas. Mientras eso ocurre, las preguntas —por qué, cómo y para qué—, que deberían estar todo el día en boca de los ciudadanos, no lo están.Turia, Teruel, nº 57, 2001José Saramago en sus palabras

publicado por Fundação Saramago
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