Cuando digo que la democracia se suicida diariamente, que pierde espesor, que se desgasta, disminuyendo así su densidad, hablo de un sentimiento que nos afecta a nosotros, los ciudadanos. Sentimos -y sufrimos con ello- que no tenemos importancia en el modo en que funciona la sociedad.
Diário de Notícias, Lisboa, 25 de marzo de 2004
José Saramago en sus palabras